

Después de hacer ejercicio hasta quedar exhausta no quisiste desayunar. Caminaste hacia el espejo y luego de observar detenidamente cada parte de tu cuerpo te diste cuenta que aun no estas delgada; recordaste ese frasco de pastillas que prometen ser el ultimo descubrimiento para quemar grasa “Una después de cada comida”, dice la etiqueta. Decide duplicar las dosis para acelerar los beneficios.
Miras el reloj; ya es tarde; intentas vestirte pero nada te queda bien; no puedes mostrarte al mundo con ese cuerpo horrendo, así que solo tomas unos jeans y una sudadera grande para disimular tu abdomen. Esta vez no tienes deseos de maquillarte ni de arreglarte el cabello pues crees que nadie va a fijarse en ti; pero cuando llegas al salón de clase detectas claramente a tus compañeros murmurando al verte pasar.
“¡Lo sabia; estoy cada vez mas gorda!”
Al terminar las clases ves a tus amigas llenar su cuerpo de calorías; tu solo pides un vaso con agua.
-Envidio tu fuerza de voluntad – dice una de ellas.
Entonces te crees especial; el vacio de tu estomago te hace sentir poderosa.
Horas después llegas a tu casa, tienes hambre, vas por el bote de hierbas que quita el apetito. Lo bebes; te untas una crema reductora y haces más ejercicio; pero al terminar, el hambre se ha multiplicado. Comes fruta. Minutos después, imaginas la fruta creciendo en tu abdomen; sabes que hiciste todo mal y la frustración se vuelve mas grande que tu. Vuelves al espejo solo para observar como lo que comiste baja a tus caderas; puedes ver tus piernas hincharse hasta que crees que explotaran. Sin pensarlo, corres al baño a devolverlo todo.
Después de varios días de ejercicios extenuantes y dietas restrictivas te ves cada vez mas gorda, a pesar de que todos a tu alrededor se muestran preocupados por tu delgadez. No comprendes que pasa y eso te irrita; te pone triste; estas siempre cansada y con frio; hace dos meses que no tienes menstruación y tu corazón late de manera irregular.
Todos te dicen que estas enferma y te exigen que comas. No puedes; no quieres. Se te hace difícil decir “basta”. Prefieres pensar que todo marcha bien y aunque estas perdida dentro de un mundo de sombras, te sientes protegida y te aferras a la idea de que nunca saldrás de la oscuridad.
Publicado por
medusa mia |
11:40
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